- Navidad
2004. Buenos Aires, y el país, y el país de al lado, y toda América
Latina, y todos los países pobres del mundo... dominados, sojuzgados,
pisoteados por el cruel capitalismo, desinformados por la globalización. Y
nuestros hijos, mirando con avidez las series televisivas del país del
norte llenas de viejos barrigones con gorros colorados que incrustan en las
mentes la necesidad del consumo y del exitoso triunfalismo, olvidando
cultivar el alma y los nobles ideales. En medio de catástrofes e incendios
que arrojan vidas a la nada, la salvaje lujuria de campañas
comerciales insaciables y voraces que alienan las mentes más cuerdas,
contribuyen también para que una buena parte de la población niegue la
realidad circundante y se adhiera sin piedad a las exigencias del sistema
celebrando su "festín de Satanás". Cruel visión de una realidad
que pinta a las claras la desintegración final de un tiempo que se va.
- Y
una infancia hambrienta continúa deambulando por las calles, desprotegida,
estuprada, sin derechos, masacrada. Por
eso estos "paisajes de ruinas"( *), estos retazos de dolor, estas esperanzas tal
vez vanas. Sólo pido que alguien, alguna vez, piense en esos ojos vacíos y
oscuros que pueblan las veredas y avenidas, en esos ovillos de andrajos que
duermen bajo puentes y en zaguanes. Que sólo piense, pero que se
comprometa hasta el fondo con lo que ese pensamiento le haga sentir y actúe
en consecuencia. Tal vez algo, todavía, podamos ir cambiando. Lo poco que
hagamos, en este momento, será mucho.
-
- Alberto Peyrano
- Buenos Aires,
Latinoamérica, entre Navidad 2004 y Reyes 2005